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divendres, 3 d’octubre de 2008

DEFINICIÓ DE CONSUM RESPONSABLE.

« El consumo, para ser humano, tendrá que ser autónomo, justo
y felicitante.

Libre, porque la persona debe tomar conciencia de las motivaciones
personales y las creencias sociales que intervienen en las
elecciones, de modo que pueda zafarse de las presiones
exteriores y entender que la definición de su personalidad
no depende de la adquisición de un determinado producto.
Los bienes de mercado son sólo un medio para el desarrollo de
nuestras capacidades y la realización de un proyecto de vida
conscientemente elegido desde la autonomía.

Justo, porque aunque somos libres no estamos solos y debemos
consumir teniendo en cuenta las consecuencias que ese consumo
puede tener sobre otras personas y sobre el medio ambiente.
Debemos consumir de modo que no limitemos la oportunidad de
otros para desarrollar sus capacidades y llevar a cabo sus proyectos
de vida. Y es que, algo que hay que subrayar es que un tipo de
consumo sólo es ético y justo si es universalizable, es decir, si
todos los habitantes del planeta tienen acceso a él y no sólo una parte.
Además, el consumo justo requiere el respeto al medio ambiente.

Felicitante. La felicidad basada en el cumplimiento de deseos y
motivaciones como el afán de novedad, o de emulación a través
de la adquisición de bienes de consumo resulta inalcanzable.
Aristóteles distinguía entre las acciones que eran un medio para
conseguir un fin y las que eran un fin en sí mismas, y consideraba
superiores a estas últimas sobre las primeras. El fin supremo de
todo ser humano es ser feliz, pero consumir para serlo no es
efectivo. Sería preferir sustituir el consumo por otras actividades
felicitantes por sí mismas como pasear, cultivar amistades, pasar el
tiempo con la familia, leer, escuchar música. Son acciones felicitantes
de por sí. Consumir sólo es un medio y encima ineficaz. »
Adela Cortina.