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divendres, 9 de setembre de 2011

DE L´EMPRESA MULTINACIONAL A L´EMPRESA GLOBALMENT INTEGRADA. (PER A 2BAT)

La corporación multinacional adopta una nueva forma. Desde una perspectiva de negocios, este nuevo tipo de empresa debe entenderse más como “global" que como “multinacional". Cambian de manera fundamental en lo estructural, lo operativo y lo cultural como respuesta a los imperativos de la globalización y la nueva tecnología.
Durante el siglo XX hubo muchos productos reconociblemente globales, desde la Coca Cola hasta Walkman de Sony, el éxito mundial marcó la creciente importancia de las marcas y la mercadotecnia. Pero en términos generales las corporaciones continuaron organizando la producción mercado por mercado, dentro de las fronteras tradicionales del Estado-nación. Aunque durante las tres décadas finales del siglo se registraron cambios importantes como la liberalización del comercio y los flujos de inversión, que cambiaron la visión de las empresas en cuanto a la clase de globalización permisible.
La transición de la corporación multinacional hacia la empresa globalmente integrada asume dos formas distintas: la primera implica cambios en el lugar donde las compañías producen; la segunda introduce modificaciones en quienes realizan esa producción. Hasta hace poco las empresas elegían la producción de bienes en zonas cercanas a donde los vendían; en consecuencia, la mayor parte de las inversiones extranjeras se destinaba a mercados extranjeros específicos. Hoy por hoy las inversiones en ultramar continúan realizándose con el ojo puesto en ganar acceso a fuentes importantes de demanda externa, pero las compañías invierten más en cambiar la forma de proveer al mercado global en su conjunto. En conjunto, puede decirse que la integración global de la producción reduce los costos.
Los signos más visibles de este cambio se ven en China e India. Se calcula que tan sólo entre los años 2001 y 2004 las empresas extranjeras construyeron 60.000 plantas manufactureras en China, algunas orientadas al mercado local y otras al global. Ciertas empresas europeas de productos químicos, fabricantes japoneses de automóviles y conglomerados industriales estadounidenses abrieron fábricas en China. De igual manera bancos, compañías de seguros y firmas de servicios profesionales construyeron centros en India como apoyo a empleados, clientes y a la producción en todo el mundo.
Sin embargo, estos cambios van mucho más allá de China e India. Los radiólogos estadounidenses mandan radiografías a Australia para su interpretación. Los centros de servicio a clientes en Nueva Escocia atienden consultas sobre garantías de consumidores estadounidenses. Los centros de gestión en Manila procesan decisiones de compra en nombre de empresas grandes y pequeñas de todo el mundo. Las oficinas de apoyo en Dublín procesan transacciones derivadas para bancos de inversión globales. Por todas partes, la actividad económica se abre al exterior para adoptar negocios compartidos y normas tecnológicas que permiten a las empresas conectarse a sistemas de producción verdaderamente globales.
Y a medida que se extienden las prácticas empresariales compartidas, se hace más frecuente que las empresas deleguen en especialistas externos el trabajo que antes hacían internamente: soporte de oficina, facturas y administración de beneficios al personal, ventas y servicio a clientes.
Hasta ahora la corporación se veía como una colección de subsidiarias, de unidades de negocios o líneas de producción ubicadas en distintos países. Pero ahora la expansión de la subcontratación a otros países alienta a las compañías a verse como un conjunto de componentes especializados en gestión, manufactura, investigación, ventas y distribución, entre otras cosas. Para cada uno de estos componentes la integración global de operaciones obliga a las empresas a escoger dónde quieren realizar su trabajo, si se lleva a cabo en lo interno o mediante un tercero.
La empresa globalmente integrada requerirá, fundamentalmente, distintas formas de encarar la producción, la distribución y el despliegue de la fuerza de trabajo; y eso ya está ocurriendo. Como la nueva tecnología y los nuevos modelos de negocios permiten a las empresas tratar sus distintas funciones y operaciones a modo de piezas componentes, las compañías pueden separar esas piezas y reintegrarlas en nuevas combinaciones según sean más apropiadas para sus socios.
La verdadera innovación abarca mucho más que la simple creación y lanzamiento de nuevos productos. También se refiere a la forma en que se brindan servicios, se integran los procesos de negocios, se administran compañías e instituciones, se transfiere el conocimiento y se formulan las políticas públicas; también modifica la manera en que empresas, comunidades y sociedades participan en todo el proceso y se benefician de él.
Sin embargo, cambiar hacia el modelo de empresa globalmente integrada representa grandes retos para los líderes de todos los sectores de la sociedad. El desafío más importante de la transición hacia empresas globalmente integradas será asegurar una oferta de habilidades de alto valor. Tanto naciones como empresas deben invertir en el mejoramiento de los programas de educación y capacitación básicas. A su vez, se requieren nuevas capacidades administrativas porque los enfoques jerárquicos de mando y control ya no funcionarán: impiden que fluya la información dentro de las empresas y obstaculizan la naturaleza maleable y comunitaria del trabajo actual.
La empresa globalmente integrada es una forma en sí misma mejor y más redituable para organizar las actividades de negocios, pero los mercados de capital están inundados de dinero invertido en la obtención de ganancias a corto plazo. Avanzar hacia la empresa globalmente integrada demandará visión a largo plazo e inversión continua, así como el enfoque, no en ganancias probables, sino en ganancias verdaderas que generan capital para el crecimiento y la innovación. Para lograrlo, también hará falta paciencia y comprensión por parte de los accionistas.
Este tipo de empresas es un actor nuevo y prometedor en el escenario mundial. Ahora los líderes empresariales, los gobiernos, la educación y toda la sociedad civil deberán aprender la nueva dinámica y colaborar en la maduración de las formas que contribuyan al progreso social, económico y humano en todo el planeta.
Expansión.com